Nos mueve la inhumación directa al suelo y volver a la tierra compostando el cuerpo humano fallecido

EL COMPOSTAJE HUMANO

La idea de volver a la Tierra siempre ha acompañado nuestra forma de entender la muerte. Pero un cuerpo sellado en un ataúd, aislado en cemento, difícilmente cumple esa promesa.

Hoy existe una alternativa real: el compostaje humano, también llamado reducción orgánica natural. Un proceso limpio, inodoro y de bajas emisiones que transforma el cuerpo en tierra fértil mediante descomposición controlada, sin químicos ni alto consumo energético.

Ya autorizado en varios estados de Estados Unidos y en un land de Alemania, el compostaje humano marca un cambio histórico en la industria funeraria.

Por primera vez, despedirse también puede ser un acto coherente con el planeta.

Una vez el cadáver se ha compostado, se abre el contenedor y se filtra la tierra obtenida. En ese momento se retiran marcapasos, prótesis y otros dispositivos médicos.

Los huesos de mayor tamaño se pulverizan y regresan al proceso durante tres meses más. Los dientes se extraen para evitar cualquier rastro de mercurio de antiguos empastes.

El propio proceso genera calor de forma natural. Para garantizar la higienización, la temperatura debe mantenerse en 55 °C durante al menos 72 horas continuas, eliminando bacterias y patógenos.

Tras unos seis meses, todo —incluidas las astillas de madera y la paja— se transforma en dos o tres metros cúbicos de tierra fértil.

Las familias pueden conservarla y esparcirla en jardines o espacios naturales. En los estados donde el compostaje humano está regulado, esta tierra no puede comercializarse ni destinarse al cultivo de alimentos.

El compost es tierra fértil que puede depositarse en un cementerio

Algunas agrupaciones religiosas critican que los restos puedan gestionarse con libertad. No obstante, una opción habitual es destinarlos como sustrato en los jardines del propio cementerio.

También se cuestiona si existe suficiente investigación sobre un posible impacto en el suelo. En Estados Unidos, aplicando el principio de precaución, la normativa prohíbe utilizar este compost funerario en huertos o cultivos alimentarios.

La experiencia acumulada durante años en el compostaje de animales de granja en ese país demuestra que el material resultante es higiénico, atóxico y rico en materia orgánica.

En el plano institucional, la Conferencia Católica de Colorado se opuso a su legalización al considerar que no promueve la dignidad humana. Algunos rabinos también lo rechazan por entender que contradice la ley judía. Otros detractores insisten en la falta de estudios a largo plazo y en la dificultad de controlar su uso doméstico.

El debate es cultural: cómo queremos despedirnos y qué significado damos al regreso a la tierra.

En Bélgica hay una fundación sin ánimo de lucro que promueve la llamada humusación que es un compostaje más lento y realizado no en un recipiente sino directo al suelo. La humusación está en fase de estudio.

En Alemanía desde Enero 2024 el land de Schleswig-Holstein (en el norte) ha autorizado el compostaje humano bajo la denominación de «Reentierro«.

En Estados Unidos también está autorizado el entierro natural directo al suelo. En los estados donde se ha legalizado el compostaje humano, este empieza a interesar. Las personas que lo eligen, aunque es algo más caro que la cremación lo valoran por su sensibilidad ecológica.

En Europa, el entierro directo al suelo que es más ecológico sólo está autorizado en el Reino Unido y en algunos cementerios de Francia Holanda. De autorizarse el compostaje humano en Europa, este sería la opción funeraria más ecológica sin emisiones tóxicas ni de efecto invernadero y de mínimo consumo energético.

Manos compostaje humano

El compostaje humano es un proceso digno y ecológico

La Asociación para el Enterramiento Natural promueve las tecnologías funerarias ecológicas. Como apuntamos, este es el caso del compostaje humano y el enterramiento natural. Ambas además tienen un notable valor ético y ecológico.

Es evidente que la opción del compostaje humano es tan nueva y poco conocida que precisa cambiar los corazones y las mentes de la población.

Sin embargo, cada vez hay más jóvenes y personas que piensan que quieren vivir de forma respetuosa con el entorno natural. La industria funeraria está muy alejada de este sentir.

Autorizar el compostaje humano y el enterramiento natural directo al suelo podría dar cabida a las inquietudes de las personas más sensibles con reducir la huella ecológica de nuestra actividad como sociedad.